
¿Conoces a alguien que se compre un móvil y no le ponga cristal protector? Es prácticamente lo primero que todos hacemos. Nos gastamos más de mil euros en el último modelo del iPhone, lo sacamos de la caja con sumo cuidado, y antes de configurarlo, ya le estamos poniendo un cristal templado o una lámina protectora.
El miedo a que esa impoluta pantalla sufra cualquier roce, por mínimo que sea, nos impulsa a protegerla de inmediato. Pero con la llegada hace un par de meses de la nueva generación de iPhone 17, ponerle un protector de pantalla tira a la basura una de las tecnologías más sofisticadas del dispositivo.
Cómo funciona la tecnología antirreflejos del iPhone
Según un estudio técnico, del que se hace eco el portal 9to6Mac, colocarle un protector de pantalla de terceros está perjudicando la calidad de imagen del dispositivo, anulando una de las funciones estrella de esta nueva generación: la tecnología antirreflejos de su pantalla.
Este fenómeno afecta a los iPhone 17, iPhone 17 Pro y iPhone Air, que son los únicos que cuentan con esta tecnología. Y el motivo es pura física, ya que este nuevo cristal más resistente, que Apple llama Ceramic Shield 2, no es del todo compatible con el pegamento o adhesivo que suelen llevar los protectores de pantalla.
En el estudio que recoge 9to5Mac, publicado por la empresa Astropad, se revela que el iPhone 17, tal y como sale de la caja, ofrece una capacidad antirreflejos asombrosa. Mientras que el iPhone 16 Pro reflejaba un 3,8 % de la luz ambiental, el nuevo iPhone 17 Pro ha logrado reducir esa cifra a un impresionante 2,0 %. Esto significa que el nuevo modelo elimina casi el doble de reflejos que la anterior generación, permitiendo ver negros más puros y colores vibrantes incluso en exteriores, cuando el sol incide directamente sobre el panel.

Sin embargo, el estudio de Astropad revela las devastadoras consecuencias de colocar un protector de pantalla estándar sobre este panel. Al hacerlo, la reflectividad se dispara hasta el 4,6 %.
¿Qué consecuencias tiene realmente?
Esto quiere decir que al intentar proteger tu iPhone 17 con un cristal barato, estás haciendo que la pantalla se vea peor que la de un iPhone 16. Estás pagando por una tecnología de 2025 para obtener un resultado visual inferior al de hace dos años.
Giovanni Donelli, de Astropad, explica que el recubrimiento antirreflejos de Apple está aplicado directamente sobre el vidrio y está hecho para funcionar en contacto directo con el aire. Cuando colocas un protector, la fina capa de adhesivo o pegamento rellena ese espacio y cubre el panel. De esta manera, se elimina el contacto con el aire, por lo que la propiedad antirreflejos se anula. El revestimiento sigue ahí, pero queda inutilizado ópticamente.
¿Merece la pena poner el cristal protector?
Apple ha diseñado el Ceramic Shield 2 con una resistencia a los arañazos tres veces superior precisamente para dar a los usuarios la confianza de llevar el dispositivo sin cristal protector. Los chicos de Tim Cook quieren que lo disfrutes sin tener que ponerle nada.
Pero claro, todos sabemos que si se nos cae el terminal, lo más probable es que el vidrio de la pantalla se rompa o se agriete, y nos toque cambiarla. Tendrás que valorar si te merece la pena perder esa calidad visual extra por asegurar que tu dispositivo no va a romperse. Personalmente, recomiendo ponerle protector, ya que es más que probable que tengas que cambiarle la pantalla a la mínima caída. De hecho, ¿cuántas personas llevan el cristal protector agrietado? Muchas, lo que refleja la importancia de este accesorio como escudo salvavidas.

