
Tener una casa llena de bombillas WiFi, sensores de movimiento y altavoces inteligentes sirve de bien poco si tenemos que ser nosotros quienes activen esos dispositivos. La magia de la domótica está en hacer que todo eso pase automáticamente, de forma fluida y adaptada al contexto, según necesitemos una cosa u otra.
Y el centro de todo este sistema es el asistente, que en este caso, nosotros utilizamos Google Home, con el modelo Nest Hub.
El ecosistema de Google Home ha evolucionado enormemente en los últimos dos años. Lo que antes era una lista sencilla de comandos, ahora es un todo un entorno de posibilidades que, gracias al Editor de Scripts (disponible en la versión web) y a las opciones avanzadas de la app, permite replicar lógicas de programación profesional.
Automatiza tus rutinas
Uno de los mayores errores que cometen los usuarios novatos es crear una orden para cada cosa. «Ok Google, enciende la luz del salón». «Ok Google, baja las persianas». «Ok Google, pon música». Este, a pesar de lo que mucha gente pueda pensar, no es el método correcto y eficaz de hacerlo.
En el ecosistema de Google Home, en lugar de repetir comandos, debes crear una «rutina maestra», por llamarlo de alguna manera, que actúe como llave. Vamos con algunos ejemplos:
Por ejemplo, podrás crear una alerta que avise a tu familia de que estás llegando. En lugar de enviar mensajes sueltos o gritar por el pasillo, deberías automatizarlo. Configura una acción que, al detectar que tu móvil entra en la zona WiFi de casa (lo que indica que estás llegando) o al pulsar un botón determinado en él, envíe un mensaje de voz específico a todos los altavoces Nest de la casa y, simultáneamente, mandando una notificación de texto a los móviles de tus familiares.
Esto es muy útil para configurar una alerta del tipo: «Estoy llegando, bajad al garaje a ayudarme con la compra», pero que se ejecuta de forma automática. O simplemente puedes configurarlo como un modo de avisar que estás llegando a casa. Del mismo modo, podrás crear una automatización para que cuando te conectes a la red WiFi doméstica, se enciendan las luces y la calefacción, por ejemplo, para que todo esté inmaculado en el momento en el que entras por la puerta.

Añade condiciones a tus automatizaciones
Esto es una de las mejores cosas que tiene el ecosistema de Google Home. Por ejemplo, para la orden de encenderse las luces y la calefacción, podrás poner la condición de que solo se enciendan si es de noche, u otra condición cualquiera. Esto hace que una automatización sea inteligente y se adapte al contexto.
Programa el apagado total
A menudo, a lo largo del día, las luces quedan encendidas a diferentes intensidades, el termostato se ha subido manualmente porque hacía demasiado frío o la música se ha quedado en pausa a un volumen bajo, que aunque no es un escándalo, sí molesta lo suficiente. Por tanto, es importante automatizar una acción que apague todos estos sistemas.
Y no nos referimos a que tengas que acordarte de decir «Buenas noches» para que esto se ejecute. Configura una automatización por horario o por ausencia de movimiento durante 30 minutos en el salón. De esta manera, podrás programarlo de forma que a las 23:00 se apague todo o si tienes sensores y tu salón no detecta movimiento en la última media hora, apague todo también. Esta rutina debería hacer lo siguiente;
- Apagar todas las luces (las de toda la casa).
- Bajar el volumen de los asistentes al 20 % (para no llevarte sustos si preguntas la hora de madrugada).
- Asegurar termostatos en modo eco.

